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LA QUEIMADA
Es uno de los rituales más difundidos del aguardiente. Sin el
componente mágico-religioso -heredado de civilizaciones antiguas
y transmitido a través de los distintos pueblos colonizadores-
ni el aguardiente podría ser el espíritu del vino, ni
la queimada otra cosa que la simple combustión de una sustancia
orgánica, el alcohol etílico.
Origen
Alonso
del Real habla de los orígenes de la queimada y encuentra en
ella elementos célticos –los elementos poéticos
de los conjuros-, románicos, germánicos –el placer
por la ebriedad colectiva y el gusto por las bebidas encendidas- y árabes
–el azúcar y el aguardiente-. Establece sus orígenes
en los siglos XI o XII, coincidiendo con la construcción de la
Catedral de Santiago.
Las llamas de la Queimada son la expresión de la cultura de un
pueblo milenario, que ha sabido integrar en su seno conceptos y actitudes
que provienen de los albores de la civilización humana.
Preparación
El aguardiente se hace arder añadiéndole azúcar,
cáscaras de naranja y limón, café o vino tinto
al gusto del quemador. Con buen pulso se prende fuego y, mientras la
queimada se remueve con un cucharón se recita algún conjuro,
a la vez que se levantan las llamas.
Ingredientes
- Aguardiente de Orujo de Galicia
- Azúcar blanco fino
- Cortezas de limón y algunos granos de café
Preparación
En un recipiente de barro cocido se vierte el Aguardiente de Orujo
de Galicia y el azúcar, en la proporción de 120 gramos
por cada litro de líquido. Se añaden mondaduras de limón
y los granos de café.
Se remueve y se le planta fuego, con un cazo en el que previamente
habremos colocado un poco de azúcar con Aguardiente de Orujo
de Galicia. Muy despacio, se acerca al recipiente hasta que el fuego
pase de uno a otro.
Se remueve hasta que el azúcar se consuma.
En el mismo cazo se echa un poco de azúcar, esta vez seco,
y colocándolo sobre la queimada se mueve hasta convertirlo
en almíbar, que se vierte sobre las llamas y, removiéndolo,
esperamos a que las llamas tengan un color azulado.

Conjuro
Versión Original en Gallego:
Mouchos, coruxas, sapos e bruxas.
Demos, trasnos e dianhos, espritos das nevoadas veigas.
Corvos, pintigas e meigas, feitizos das mencinheiras.
Pobres canhotas furadas, fogar dos vermes e alimanhas.
Lume das Santas Companhas, mal de ollo, negros meigallos, cheiro dos
mortos, tronos e raios.
Oubeo do can, pregon da morte, foucinho do satiro e pe do coello.
Pecadora lingua da mala muller casada cun home vello.
Averno de Satan e Belcebu, lume dos cadavres ardentes, corpos mutilados
dos indecentes, peidos dos infernales cus, muxido da mar embravescida.
Barriga inutil da muller solteira, falar dos gatos que andan a xaneira,
guedella porra da cabra mal parida.
Con este fol levantarei as chamas deste lume que asemella ao do inferno,
e fuxiran as bruxas acabalo das sas escobas, indose bañar na
praia das areas
gordas.
¡Oide, oide! os ruxidos que dan as que non poden deixar de queimarse
no agoardente, quedando así purificadas.
E cando este brebaxe baixe polas nosas gorxas, quedaremos libres dos
males da nosa ialma e de todo embruxamento.
Forzas do ar, terra, mar e lume, a vos fago esta chamada: si e verdade
que tendes mais poder que a humana xente, eiqui e agora, facede cos
espritos
dos amigos que estan fora, participen con nos desta queimada.
Versión en Castellano:
Búhos, lechuzas, sapos y brujas.
Demonios maléficos y diablos, espíritus de las nevadas
vegas.
Cuervos, salamandras y meigas, hechizos de las curanderas.
Podridas cañas agujereadas, hogar de gusanos y de alimañas.
Fuego de las almas en pena, mal de ojo, negros hechizos, olor de los
muertos, truenos y rayos.
Ladrido del perro, anuncio de la muerte; hocico del sátiro
y pie del conejo.
Pecadora lengua de la mala mujer casada con un hombre viejo.
Infierno de Satán y Belcebú, fuego de los cadáveres
en llamas, cuerpos mutilados de los indecentes, pedos de los infernales
culos, mugido de la
mar embravecida.
Vientre inútil de la mujer soltera, maullar de los gatos en
celo, pelo malo y sucio de la cabra mal parida.
Con este cazo levantaré las llamas de este fuego que se asemeja
al del infierno, y huirán las brujas a caballo de sus escobas,
yéndose a bañar a la
playa de las arenas gordas.
¡Oíd, oíd! los rugidos que dan las que no pueden
dejar de quemarse en el aguardiente quedando así purificadas.
Y cuando este brebaje baje por nuestras gargantas, quedaremos libres
de los males de nuestra alma y de todo embrujamiento.
Fuerzas del aire, tierra, mar y fuego, a vosotros hago esta llamada:
si es verdad que tenéis más poder que la humana gente,
aquí y ahora, haced que los espíritus de los amigos
que están fuera, participen con nosotros de esta queimada.

La Queimada es una bebida deliciosa y digestiva.
Hay que hacerla en un recipiente de barro cocido y esmaltado, de boca
grande, en el cual se vierte Aguardiente de Orujo de Galicia y azúcar
en la proporción de 120 gramos de azúcar por litro de
Aguardiente de Orujo de Galicia. Después de removerla un poco
se le planta fuego, tomando un cazo en el que habremos colocado un poco
de azúcar con Aguardiente de Orujo de Galicia, y muy despacio
se acerca al recipiente hasta que el fuego pase de uno al otro. Se remueve
con el cazo hasta que se queme la casi totalidad del alcohol. Se deja
apagar y se sirve.
Para hacerla (según me cuenta Jacobo Cruces):
"Pues más o menos, en una cazuela de barro ancha se pone Aguardiente
de Orujo de Galicia, azúcar y alguna cáscara de
naranja. Más o menos medio kilo de azúcar por litro de
Aguardiente de Orujo de Galicia, pero va por gustos, como lo de las
cáscaras de naranja. Se le prende fuego y se revuelve abundantemente
empleando un cazo, hasta que las llamas disminuyen mucho, lo que indica
que el alcohol se ha consumido en su mayor parte. Pero también
va por gustos, en la de la cena hubo gente que dijo que estaba demasiado
hecha, y gente que dijo que poco quemada.
Y recordad que para librarnos del acecho de las brujas, hay que recitar
el conjuro sobre las llamas, al tiempo que se prepara."
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